Por Jovi Polar

La adolescencia de Miratomo fue particularmente conflictiva y llena de intentos fallidos de suicidio. La relación con su padre Yotomo se caracterizó por el contínuo enfrentamiento por cualquier motivo. Así, cuando su progenitor insistió en que Miratomo se tiñera el cabello de negro el joven poeta le respondió: “no lo haré, honorable padre”. Y su padre insistió: “te lo ordeno, honorable hijo mayor”, “no, honorable papi”, “si lo harás, honorable hijo único”. De este modo, entre “no, padre” y “si, hijo” se pasaron tres días hasta que Miratomo en un acto desesperado gritó ” ¡Bonzai! “, abrió la ventana del comedor y se lanzó al vacío. Pero como la casa de sus padres era de una sola planta sólo cayó un metro, con tan mala suerte de que aterrizó sobre el chihuahua de su anciana vecina que al ver a su perrito aplastado en la acera sufrió un infarto muriendo en el acto. En otra ocasión, debido a un desengaño amoroso cuando su mano preferida, la izquierda, se negó a turbarlo más, de nuevo intentó suicidarse recurriendo al tradicional seppuku, o harakiri. Al no tener un cuchillo a su disposición trató de suicidarse con un corta uñas viejo. Sólo consiguió hacerse una herida leve en el ombligo que se le infectó, ya que usó su mano derecha, su mano menos hábil, y más débil. En otra oportunidad trató de quitarse la vida tapándose los orificios nasales apretándoselos con los dedos de los pies, porque sus padres lo obligaban a comer sushi, hecho con mojarrita criolla a sabiendas de que a él le gustaba el sushi hecho con tararira. Sólo consiguió desgarrarse ambos músculos femorales y su orgullo. Cuando Miratomo cumplió 17 años ya se había convertido, llevado por sus contínuos fracasos suicidas, en un cocacolanómano de ley, en la creencia de que tomar gaseosa de manera compulsiva era lo mismo que ser cocainómano. Alguien le había dicho que la famosa bebida cola contenía cocaína entre sus ingredientes principales. No fue sino hasta que conoció a Eduardo y Bruno, dos muchachos que tenían una conocida banda de rock llamada Superflash, que comprendió su error. Ambos músicos se volvieron sus mejores amigos y lo introdujeron en la cultura de las drogas, en especial de la cocaína, de la que se volvió un adicto rabioso. Fue en esa época cuando comenzaron a llamarlo el poeta de la blanca nariz. Pero con el tiempo se lo llamó el poeta adicto, y finalmente el adicto. Por la misma época Miratomo escribió un poema nihilista, inspirado en el cuento de Borges El Aleph, al que sus amigos de Superflash le pusieron música y el título Aleph, y comenzaba así: “Vengo de la nada y hacia la nada voy y no puedo hacer nada porque la nada soy”. Aunque la letra original de Miratomo decía: “Vengo de la blanca y hacia la blanca voy y no puedo hacer nada porque la blanca soy…“. Cuando Miratomo se dio cuenta de que le habían modificado la letra intentó suicidarse fumando un kilo de marihuana, y aunque no lo crean, falló de nuevo y encima engordó hasta parecer un cerdo de ojos rasgados y cabello rubio. Ampliaremos.