Por Jovi Polar

Miratomo llegó al mundo en 1985, un 9 de julio a las 9 PM, en el país argentino. Porteño de media cepa, de padre ponja y madre tana – porteña que en realidad es rosarina rubia natural, Desiré de nombre, y apellido Viale, que al momento del parto vivía en Palermo Hollywood con el padre biológico de Miratomo, un joven ingeniero japonés. Ponja puro sin ciudadanía argentina, que trabajaba en la embajada de Japón en Baires, de nombre Yotomo Tusake, que para entonces era Ayudante del Director de Ceremonial y acababa de cumplir los 25 años.

Desiré y Yotomo se conocieron y se enamoraron al toque, en una megafiesta de año nuevo en la Embajada Nipona, donde se derramaron ríos de sake, champagne francaise y scotch del bueno, Jack Daniels, creo. En la medida que más medidas de whysky, shampues y vino falso de arroz (mejor conocido como sake) se fueron sirviendo los invitados, el deseo sexual entre los comensales brotó, lento al principio hasta volverse una loca, loca joda, donde hasta el perro del embajador, un Bulldog francés de pelaje beige y de nombre Noki fue alcoholizado y violado reiteradas veces por una gata Persa y dos humanos, uno oriental y el otro un negro atlético enorme de big cock. En ese entonces la madre de Miratomo era una pintora aficionada al sexo casual y su padre un cocainómano de personalidad obsesiva y en extremo manipuladora. De su madre Miratomo heredaría la sensibilidad artística y la inteligencia emocional de captar las necesidades ajenas, y satisfacerlas, la mayoría de las veces con genuina alegría.

En lo que respecta a su origen, Miratomo fue engendrado la noche en que sus padres se conocieron aquél año nuevo, de fiesta en la embajada, y el acto sexual propiamente dicho se consumaría entre sus jóvenes padres sobre la mesa escritorio de una pequeña oficina en el 1er piso, cuyo único ventanal daba al parque interior donde la fiesta se desarrollaba envuelta en luces láser y música electrónica de la banda japonesa Tokio. El acto carnal fue crudo y con la carne expuesta al deseo que ardía sin llamas visibles pero con la intensidad de un gran horno siderúrgico. Desiré era la sensual amante del sexo imaginativo y procaz, mientras que su padre era un digno representante  machista del género humano, filo homofóbico pero amante del lesbianismo, y la servidumbre sexual femenina que se daba por sentado en la cultura japonesa de entonces como el derecho del hombre a ser servido en la cama por su mujer a su entero capricho.

En la sociedad japonesa de entonces, y aún en la de hoy, el machismo rampante es la norma que determina el modo de relacionarse entre el esposo amante y superior y su esposa educada, sumisa y complaciente, en lo que al sexo marital se refiere. En contraposición a esto su madre, una católica liberal contradictoria, cuyo modelo era el maternal donde el hombre es el proveedor de los recursos económicos, jamás dueño de su propio sueldo y siempre súbdito de la tiránica Reina del Hogar.

Por eso podemos decir que, entre 1985 y 1993, la niñez de Miratomo fue una niñez acomodada en el seno de una familia cuasi disfuncional con un marcado machismo en la manera de pensar la pareja y a los hijos por parte del hombre esposo Rey señor japonés que era su padre. Continuará…