Por Jovi Polar

El día había amanecido lluvioso en la ciudad de Buenos Aires. Aún llovía mientras el taxi me llevaba a un bar de San Telmo en el que había quedado en encontrarme con el reconocido y polémico poeta argentino japonés Miratomo Tusake. Instantes después bajé del taxi y entré al bar señalado para entrevistar al personaje en cuestión. Lo reconocí al instante por su notoria gordura, su cabello rubio, y porque era el único cliente en el bar. Me acerqué a él, me presenté, y me invitó a sentarme a su mesa. La que sigue es la entrevista que le realicé a este poeta maldito de la nueva literatura argentina:

-Se dice de vos que sos recontra gay y un adicto perdido que va por la vida dando asco. ¿Qué tenés que decir al respecto?

Se quedó mirándome en silencio sin mover ni un músculo de su regordeta cara por espacio de varios minutos. La tensión en el ambiente era palpable. Para disimular mi incomodidad saqué un papel de merca y cuando me disponía a inhalar con mi canuto de plata en un segundo comprendí mi error. Con la velocidad de un rayo Miratomo Tusake se abalanzó sobre mi, se zampó todo el contenido de mi pelpa y volvió a sentarse sin siquiera despeinarse. Me quedé mirándolo admirado. Finalmente respondió:

-Mirá Papi, eso de que soy gay es una infamia que inventaron mis detractores para dañar mi imagen… ¿Qué tenés que hacer esta noche? Conozco un pub muy íntimo donde podemos charlar más relajados… Ah,y eso de que soy un adicto perdido lo niego tajantemente. Yo me considero un consumidor compulsivo muy responsable que no deja ni un grano de polvo blanco tras de sí. Soy minucioso a cagar, che.

Sin prestar atención a su propuesta de tener una cita continué con mis preguntas:

-Tus biógrafos han escrito que la relación con tu padre Yotomo Tusake es conflictiva. ¿Cómo te llevás hoy con él?

-La relación con mi honorable padre tiene la armoniosa belleza de una flor de loto inmaculada flotando en las podridas aguas del Riachuelo. La flor de loto es eso que te acabo de aspirar, y el agua del riachuelo representa la competencia entre nosotros para ver quién consume más rápido los ravioles propios y los del otro. La mayoría de las veces terminamos empatando. Para definir a un ganador mi honorable viejo y yo nos engalanamos con el kimono ceremonial,nos ponemos las fajas de seda, nos hacemos el peinado que marca la tradición, nos colocamos las medias tabi, nos calzamos las chinelas de madera, en cada paso ayudados por varios sirvientes, y luego de cinco horas de preparativos, desenvainamos nuestras Katanas de combate, nos miramos directo a los ojos llenos furia pero a esa altura ya nos olvidamos por qué nos estamos por enfrentar a primera sangre…

De repente sonó su celular y escuché a Miratomo decir: – ¿Qué contás Chapo?,¿Te llegó mi pedido, Papi?…Ajá…Ajá…Ok, entonces mandame 4 crayones de los buenos…Si…Dale…Cuidate…Dale Papi…Nos estamos viendo…Un abrazo Chapín.

Miratomo me miró con lástima apurándome para concluir con la entrevista.

-Última pregunta. Lo siento mucho pero tengo que irme. Debo escribir.

Sonreí para que no notara mi fastidio pero recordé que me quedaban dos papeles de merca en el bolsillo interior de mi campera y traté de sobornarlo paraque me diera otra entrevista en el futuro.

-Tengo dos papeles de la buena, Te los doy si me asegurás que después me das otra entrevis…

-¡ Error, querido ! – me corrigió al mismo tiempo que me mostraba la palma de su mano derecha en la que tenía mis dos papeles. Me los había sacado sin que yo lo notara. Luego con una cara de gordito pícaro agregó:

– Todo bien, Papi. Prometo darte otra nota. LLamame la semana que viene y arreglamos.

En un tris pasé de subestimarlo a rendirme ante su grandeza de poeta adicto y sinvergüenza.

-¡Hai, Maestro!- dije inclinando mi cabeza hacia adelante en el típico saludo japonés de respeto.

-¡Hai, Papi!- respondió Miratomo Tusake con el mismo gesto de respeto. Y al instante siguiente desapareció con su humanidad XXXL entre la gente con paragua.